Habitualmente, la gama de fuentes entre las que podemos escoger para el diseño web, se limita a un puñado de clásicas familias bién conocidas : Georgia, Arial, Verdana, acaso Times New Roman.

La sencilla razón detrás de esta limitación, es que nuestros navegadores no están aún en condiciones de librar por sí solos más que las fuentes que nuestro internauta disponga ya instaladas en su ordenador, a partir del momento en que accede a la página que le hemos diseñado.

Así, una fuente como Helvetica puede salirse en algunas ocasiones de lo común, de modo que podemos encontrarnos con bastantes personas que casualmente no la tienen instalada, leyendo de pronto en Arial, o en Verdana, o en la fuente que por defecto nosotros hayamos especificamos en nuestra hoja de estilo.

body{
font-family: Helvetica, Arial, Verdana, sans-serif;
}

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